Hacienda El Salto.

La Hacienda El Salto estuvo activa y productiva durante el final del Siglo 19 y las tres terceras partes del siglo 20.
A consecuencia de los efectos negativos de la Reforma Agraria de 1980 y los doce años de la Guerra Civil de El Salvador, se modificaron las actividades de producción agropecuaria en todo el país, y la Hacienda El Salto no fue la excepción, quedando reducida a una producción meramente doméstica para sustento de sus propietarios, es decir una subutilización de la tierra.

Finalizado el conflicto armado en 1992 las condiciones para la producción agropecuaria en el país eran adversas para la productividad,  caracterizándose por la escasez de mano de obra, desaparición del cultivo del algodón, altos costos para la producción de leche y carne de res, bajos precios de los cereales que son importados de Centroamérica, por lo que se hizo inviable la producción agropecuaria de la hacienda, siendo únicamente factible el cultivo de la caña de azúcar, debido a las ventajas que ofrece este cultivo en la actualidad, pero únicamente ocupa la tercera parte de la extensión de la hacienda, por lo que el ocio de la mayoría de las tierras se prolonga por dos décadas más, con un ir y venir de ensayos en ganadería, árboles frutales, producción de cereales y pastizales.

Es entonces que en el año 2011 cuando comienza el relevo generacional de los propietarios de la Hacienda y se empieza a manejar la idea de establecer una fuente de producción Agroindustrial moderna, pero también los propietarios toman la idea de aplicar un concepto relativamente nuevo en la actividad económica local: El Turismo.

Deciden contactar y exponer la idea al Ing. Ignacio Córdova, un versátil emprendedor  que tiene como uno de sus múltiples oficios empíricos  la operación turística, quien por su experiencia en la atención de turistas extranjeros es considerado como clave para la explotación turística de la Hacienda El Salto.

Durante varias reuniones en  el Casco de la Hacienda, se le propone al Ing. Córdova activar la explotación turística y éste tras varias consultas toma la decisión de aceptar el reto bajo ciertas condiciones y es así como a finales del año 2011 emprende una de las más osadas acciones: Fundar una Empresa Agroecoturística.

La División Agropecuaria se sustentará en la operación de la familia propietaria en la producción de frutales, cultivo sustentable para la producción de leña, producción acuícola, cultivo de caña de azúcar, ganadería lechera a baja escala, producción de flores exóticas y follaje,  y el montaje de una planta de producción agroindustrial de frituras de origen vegetal.

Se escoge como arranque la División Turística para complementar la actividad agropecuaria y aprovechar los activos ecológicos de la hacienda. El Ing. Ignacio Córdova, considerando la necesidad de ayuda profesional,  el equipo de trabajo lo conforman las Técnicos en Turismo Karina Lilibeth Ardón como gestora de Mercadeo, Michelle Osorio Mangandi como Promotora de venta de productos turísticos, y en la Producción y Operación de actividades turísticas Marisol Turcios y Grecia Rivera a quienes les expone el proyecto para arrancar de cero.
En Febrero de 2012 se inician los estudios de factibilidad y diseño, teniéndose listo un plan de trabajo para iniciar operaciones durante el presente mes de Febrero.

El entusiasmo de los emprendedores en turismo y de la realidad de la puesta en marcha del proyecto de Agroecoturismo en la Hacienda El Salto, empieza a despertar perspectivas insospechadas en el desarrollo del turismo en San Miguel.